CÁNCER DE TIROIDES

El cáncer de tiroides es considerado actualmente la neoplasia endocrina más común.

 

Los últimos estudios en México hablan de un número cercano a los 9,000 casos por año, representando el 2.6% de todas las neoplasias malignas, con una mortalidad de 0.6 por cada 100,000 habitantes.

 

El cáncer de tiroides se clasifica en bien diferenciado (que representa el cáncer papilar y el cáncer folicular de tiroides), cáncer medular de tiroides y cáncer anaplásico de tiroides.

El cáncer anaplásico de tiroides tiene un pronóstico sumamente pobre. El cáncer medular se asocia principalmente a mutaciones genéticas, y su evolución es tórpida en muchos de los casos.

 

Afortunadamente, el cáncer bien diferenciado de tiroides representa el 80% de todas las neoplasias malignas de esta glándula, siendo este un cáncer con un excelente pronóstico y una baja mortalidad siempre y cuando sea diagnosticado de manera oportuna y tratado correctamente.

 

El cáncer papilar de tiroides es el más común de todos. En etapas iniciales, el síntoma principal es la presencia de un tumor palpable en la región anterior del cuello. Cuando el tumor avanza, se pueden presentar cambios en la voz, dificultad para tragar, para respirar y presencia de tumores en otras regiones del cuello (usualmente explicadas por la presencia de metástasis ganglionares).

 

El abordaje inicial en el diagnóstico del cáncer papilar de tiroides es realizar pruebas de función tiroidea y un ultrasonido de cuello. Estas dos pruebas son primordiales para un adecuado tratamiento.

 

En caso de presentar pruebas tiroideas normales o hipotiroidismo, el siguiente paso será realizar una biopsia por aspiración con aguja fina (BAAF) del nódulo tiroideo. Un patólogo experto en tumores de glándula tiroides analizará la biopsia y emitirá un diagnóstico, con el cual se tomará la decisión de repetir la biopsia, vigilar al paciente de manera activa o llevar al paciente a cirugía.

 

Cuando el camino es la cirugía, esta consistirá en extraer la mitad de la glándula tiroides (si el diagnóstico no es cáncer o si el tamaño del tumor y otras características lo permiten) o extraer la glándula tiroidea por completo.

 

Las principales complicaciones de la cirugía son daño a uno o ambos nervios laríngeos recurrentes, que pueden afectar la voz e incluso ocasionar obstrucción de la vía aérea, así como daño a las glándulas paratiroides, que puede ocasionar disminución de calcio en la sangre de manera transitoria o permanente.

 

Posterior a la cirugía, algunos pacientes iniciarán una vigilancia activa por el resto de su vida para detectar recurrencias del tumor de manera pronta. Algunos otros pacientes necesitarán del algún tratamiento adyuvante, siendo el más común el uso de yodo radioactivo.

 

La vigilancia se realiza con una exploración física minuciosa, así como estudios de perfil tiroideo, tiroglobulina, anticuerpos anti-tiroglobulina, ultrasonido de cuello y radiografía de tórax de manera seriada.

Dr Luis Omar Domínguez Palomera

De los pocos médicos especialistas en Cirugía Oncológica de Cabeza y cuello en la República Mexicana. Especialista en Otorrinolaringología y único médico en el continente americano con experiencia en TOUSS: Técnica para el tratamiento del cáncer de laringe o faringe (VÍA NO INVASIVA).


Otorrinolaringología y Cirugía oncológica de cabeza y cuello en Guadalajara y Zapopan, Jalisco, México.