REAPERTURA DE HERIDA DE AREA TIROIDEA

La mayor especialización de los cirujanos ha conllevado el progreso en el conocimiento de las diferentes patologías quirúrgicas y de las técnicas adecuadas. En el caso de la cirugía de la glándula tiroides, dado que prácticamente ha desaparecido la mortalidad (1%) ­siendo nula en algunas series­, la morbilidad es la mayor preocupación del cirujano1-5.


A pesar del considerable riesgo de complicaciones de la cirugía de las glándulas tiroides y paratiroides, éstas son raras cuando el cirujano conoce a fondo todos los aspectos de su fisiología y patología, y se halla bien familiarizado con la anatomía del cuello. A pesar de ello existen circunstancias que ponen a prueba al médico más experimentado en este tipo de cirugía. Así, la cirugía oncológica para enfermedades malignas, o cuando ha existido cirugía previa, son circunstancias que propician con más frecuencia complicaciones.


El conocimiento exacto de la naturaleza de la lesión y su comportamiento biológico significa que el cirujano puede efectuar un tratamiento óptimo, siendo fundamental combinar técnica adecuada y experiencia. Estos factores deben concurrir tanto durante el tiempo preoperatorio, conduciendo al enfermo a la mesa en el estado hormonal adecuado, como durante el acto quirúrgico, aplicando los conocimientos sobre las complicaciones y la anatomía normal y patológica. También el éxito estriba en los cuidados postoperatorios; sólo así seremos capaces de minimizar las complicaciones y advertirlas, si por desgracia ya se han desarrollado, lo más precozmente posible, con un manejo cuidadoso del paciente.


La falta de experiencia o cuidado en cuanto a los detalles técnicos puede conducir a que se extirpe una cantidad demasiado pequeña o demasiado grande de tejido tiroideo o posiblemente de todas las paratiroides, con las consiguientes complicaciones de hipertiroidismo recidivado o de insuficiencia paratiroidea.


Las complicaciones postoperatorias pueden ser de poca importancia, como el edema de la piel, mientras otras, como la hemorragia o la obstrucción respiratoria, pueden poner en peligro la vida del enfermo. Afortunadamente, en la actualidad son escasas, debido a la mejor preparación preoperatoria, y la mayoría de ellas se pueden evitar. Las principales complicaciones postoperatorias están relacionadas con la hemorragia, los problemas respiratorios, la parálisis de los nervios recurrentes, la insuficiencia paratiroidea y problemas derivados de la incisión.

Dr Luis Omar Domínguez Palomera

De los pocos médicos especialistas en Cirugía Oncológica de Cabeza y cuello en la República Mexicana. Especialista en Otorrinolaringología y único médico en el continente americano con experiencia en TOUSS: Técnica para el tratamiento del cáncer de laringe o faringe (VÍA NO INVASIVA).

 

Otorrinolaringología y Cirugía oncológica de cabeza y cuello en Guadalajara y Zapopan, Jalisco, México.